25 feb. 2009

Arte Indio

El arte de la India se caracteriza principalmente por ser un reflejo de la compleja sociedad India, multiétnica y multicultural. Asimismo tiene un carácter principalmente religioso, el arte sirve como medio de transmisión de las distintas religiones que han jalonado la India: hinduismo, budismo, islamismo, cristianismo, etc. También hay que destacar como rasgo distintivo del arte indio su afán de integración con la naturaleza, como adaptación al orden universal, teniendo en cuenta que la mayor parte de elementos naturales (montañas, ríos, árboles) tienen para los indios un carácter sagrado.

Uno de los hechos determinantes en la construcción de la cultura india ha sido la diversidad étnica de los múltiples pueblos que han ido llegando a sus tierras: desde los aborígenes de de tez oscura ancestros de los actuales vedas y dravidas, fueron llegando en sucesivas oleadas pueblos oceánicos, protomediterráneos mesolíticos, mongoloides, armenios, arios (1500 a. C.), persas y griegos (600-300 a. C.), partos y protomongoles (50 a. C.-300), hunos (siglos VI-VIII), árabes (siglos IX-XII), turco-afganos (siglos XIII-XV), turco-mongoles (siglos XVI-XVIII) y británicos (siglos XIX-XX). Esta mezcolanza de pueblos y culturas produce un arte de gran diversidad estilística y formal, conviviendo diversas tendencias artísticas según la región.

Arte maurya (siglo III a. C.)

Stūpa de Sānchi

La dinastía Maurya expulsó a los sucesores de Alejandro Magno de la India septentrional, ocupando todo el curso medio del Indo y la parte central de la península del Deccán. Cultura de religión budista, todo su arte gira en torno a la vida y enseñanzas de Buda. Como material de construcción la piedra sustituye al ladrillo, resultando edificaciones más duraderas que las de periodos anteriores. Los primeros vestigios los tenemos en los santuarios rupestres de Barābar y en el Palacio de Aśoka en Pātaliputra, con columnas aisladas (lāt) de gres pulido, con capitel campaniforme generalmente con un grupo animal esculpido en alto relieve.

El monumento característico de este periodo es el stūpa, túmulo funerario de carácter conmemorativo, generalmente recubierto de relieves con escenas de la vida de Buda. Destacan por su calidad y conservación los stūpas de Sānchi, Bhārhut y Bodh-Gayā. La arquitectura está íntimamente ligada a la naturaleza, con dos tipologías de edificios diferenciadas: el santuario (chaitia) y el monasterio (vihāra). El chaitya suele tener planta absidal tripartita y bóveda de medio cañón; la vihāra tiene planta cuadrada, alrededor de la cual se colocan las celdas de los monjes, con techo basado sobre pilares.

La escultura se desarrolla principalmente en los capiteles, con influencia persa en la representación de animales, y pese a un acentuado hieratismo destaca por su modelado y equilibrio de masas, que serán arquetípicos en la posterior escultura india. El alto relieve era más estático, mientras que el bajo relieve tenía carácter más narrativo, adornando las balaustradas (védikā) y las puertas (torana) de los stūpa.

Arte de Gandhāra (siglos III a. C.-I d. C.)

Buda de Gandhāra

El arte de Gandhāra es de tradición grecobudista, con influencia helenística y sasánida, destacando por la representación directa de la imagen de Buda. Los monasterios están compuestos por santuarios, celdas y salas de reunión, como el de Takht-i-Bahi, cerca de Peshawar. Evoluciona la tipología del stūpa: la cúpula domina un alto tambor cilíndrico colocado sobre una base cuadrada; buen ejemplo es el de Kanisha, en Peshawar.

Arte de Mathurā (siglos I-IV)

Se localiza en la ciudad de Mathurā, situada en la cuenca superior del Ganges, desarrollando una importante escuela artística que se difundirá por el resto de la India e influenciará al arte gupta. Nos han llegado pocas representaciones de este periodo debido a la destrucción producida por la invasión islámica. El estilo Mathurā mezclaba elementos tradicionales indios con motivos grecorromanos: cabe destacar la serie de marfiles del ajuar de una princesa hallados en Begram.

Arte de Amarāvati (siglos II-III)

La región de Amarāvati se sitúa en el valle inferior del río Kistna. Coetáneo del de Mathurā, también tiene influencia grecorromana, como lo demuestra los restos hallados en Virapatnam (Pondicherry).
Al igual que los estilos anteriores, sus obras principales son monasterios y stūpas, destacando el gran stūpa de Amarāvati, de 50 metros de altura. La escultura se caracteriza por una composición centrada y personajes agrupados sin espacios vacíos, con una peculiar sonrisa en los rostros femeninos. Reinterpretan los estilos anteriores creando un lenguaje ecléctico; Buda es representado a veces con aspecto humano y a veces como símbolo.

Arte gupta (siglos IV-VIII)

Entrada a las cuevas -vihara- de Ajantā

La época gupta es la más arquetípica del arte indio, la época clásica por excelencia. Es la época de expansión total del budismo, de la creación de los grandes sistemas filosóficos (Vedānta) y de la literatura dramática (Kālidāa). Su arte es una evolución de los estilos anteriores, caracterizado por el purismo formal, la armonía de proporciones y la idealización de la figura humana. Sus ejemplos más característicos son los grandes santuarios rupestres o vihara (Ajantā, Aurangabad, Ellorā, Elephanta) y los templos al aire libre (Ter, Chezarla, Bhitargaon, Bodhagaya, Sānchi, Deogarth, Sirpur). Destaca especialmente el santuario de Ajantā, con un conjunto de 30 cuevas que aglutinan todas las manifestaciones artísticas: arquitectura, escultura y pintura; 16 de estas cuevas están decoradas con magníficas pinturas murales, como el famoso Bodhisattva del loto azul. En los frescos de Ajantā se aglutinan el antiguo naturalismo hindú con el misticismo del budismo mahāyāna.

El arte gupta se extendió por casi todo el Deccán: los Chālukya lo emplearon en los templos de Ahiōlē y Bādāmi (550-750), y los Pallava lo pusieron de manifiesto en su complejo arquitectónico-escultórico de Mahābalipuram, cinco templos monolíticos con gigantescas estatuas y un gran relieve de 30 metros de largo por 10 de alto. A estos estilos se les suele denominar "posgupta".

Arte hindú (siglos IX-XII)

Templo de Khajurāhō

Durante este periodo perviven los estilos anteriores, acentuando las formas brahmánicas. El tipo de santuario más difundido es el sikhara, como el de Udaipur. La arquitectura se divide en dos tipologías: el edificio cubierto y la pirámide, característico del arte drávida (vimāna de Tanjore, siglo XI), y el edificio con tejado curvilíneo (templos de Gujarāt y Kāthiāwār).
En las regiones montañosas se encuentran templos monolíticos, que repiten las formas tradicionales. Entre los siglos X-XI se produce el arte de Khajurāhō, que se puede considerar la culminación del arte indoario por la elegancia de sus templos y la escultura que los adorna. En Orissā, en la parte nororiental de la India, se desarrollan nuevas tipologías arquitectónicas, que convierten los sikhara y los vimāna en representaciones arquitectónicas de los dioses hindúes, como en Bhubaneshwar y Kōnārka.
En la India septentrional continúa el estilo Pallava; la escultura conserva el carácter monumental de los periodos anteriores.

Arte islámico (siglos XII-XVIII)

Taj Mahal

La invasión musulmana, que tiene su culminación en el Imperio Mogol, provoca una gran convulsión en la sociedad india y, por tanto, en su arte. A las formas tradicionales se añaden elementos característicos del arte islámico, con nuevas tipologías como la mezquita. Este sincretismo artístico se manifiesta en construcciones como las mezquitas de Lahore y Delhi y en las sepulturas de Agra, sobre todo en al famoso Taj Mahal (siglo XVII). Estas construcciones se distinguen del arte islámico puro por su sentido de la masa y de la decoración plástica. El arte tradicional hindú tiene su manifestación en la escuela miniaturista de Rajput, donde vivía una comunidad jainista que creó un arte que tuvo gran difusión en Occidente, plasmado en un conjunto de templos y esculturas de mármol con incrustaciones de piedras de colores, decorados con gran preciosismo.

A partir del siglo XII la escultura se realiza más en bronce que en piedra, destacando las representaciones del dios Śivá en actitud danzante; después serán caraterísticos los retratos de guerreros y cortesanos, tradición que llegará hasta el siglo XVIII.

La arquitectura de finales de este periodo evoluciona cada vez más hacia formas más complejas, con gran riqueza decorativa, en la que se podría denominar una fase "barroca" del arte indio (aunque sin hacer paralelismos con el barroco europeo).

Arte contemporáneo (siglos XIX-XX)

Victoria Memorial Hall, Calcuta

La ocupación británica supuso la proliferación de un estilo colonial que aportó al arte indio los lenguajes estilísticos europeos. Tuvo bastante repercusión la influencia del arte francés, sobre todo por la presencia de militares franceses que asesoraban a los majarásh indios en su lucha contra los ingleses en los primeros años de ocupación, como podemos percibir en Nagpur, Baroda y Hyderabad. La conquista británica trajo un estilo colonial bastante parecido al realizado en Estados Unidos: Catedral de San Juan, Calcuta (1787), Ayuntamiento de Bombay (1855), fuerte de San Jorge (Madrás).

El siglo XIX se caracterizó por el empleo de un estilo neogótico victoriano, sobre todo en edificios oficiales. Hasta finales de ese siglo no hubo un cierto renacimiento de la arquitectura india: Victoria Memorial Hall, Calcuta (1912), edificio de Correos de Bombay, planificación urbanística de la nueva capital, Nueva Delhi. El siglo XX supuso la apertura a tipologías más universales, abriéndose el arte indio a las formas de vanguardia, como se puede apreciar en la intervención de arquitectos extranjeros como Le Corbusier en Chandigarh y Bangalore.

Actualmente la India está viviendo un auge en el campo de la creación emergente y las artes plásticas contemporáneas. En 2007 en total eran trece los creadores indios que se encuentran en la lista de los 500 artistas de postguerra más cotizados. Algunos de los nombres que destacan son Subodh Gupta, Francis Newton Souza, Anju Dodiya, Shibu Natesan, Ravinder G. Reddy, Raqib Shaw, Syed Haider Raza, Tyeb Mehta y Jitish Kallat, entre otros. El artista hindú más cotizado es el escultor Anish Kapoor, que entre julio de 2006 y junio de 2007 acumuló unos beneficios totales en subastas de 6.440.150 euros, con 24 lotes vendidos. Paralelamente, el panorama galerístico está experimentando un fuerte auge en los últimos años. Centralizado en Nueva Delhi y Bombay, cuenta sin embargo con interesantes establecimientos en otras ciudades como Bangalore o Kolkata, donde surgen constantemente galerías jóvenes y centros de arte independientes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

MUY BUEN TRABAJO PANXOMAN UZUMAKI; FELICITACIONES DESDE ARGENTINA.